¿Alguna vez has soñado con una persona que ya ha fallecido? Si es el caso, es posible que hayas sentido un profundo sobresalto, incluso cierta incomodidad al despertar. Puede que también hayas sentido angustia, tristeza o dolor emocional. En cualquier caso, lo cierto es que estos sueños son mucho más comunes de lo que imaginas, por lo que lo importante es no caer presa del pánico y la superstición, para preguntarnos qué puede significar este tipo de sueños desde la perspectiva de la psicología.
Con ese fin, hemos contactado con la psicóloga Leticia Martín Enjuto, que nos explica que “soñar con personas que han fallecido es una experiencia muy humana y cargada de significado emocional”, que nos permite saber un poco más de nuestro mundo interior. Con esta idea en mente, la experta nos ofrece varias posibles interpretaciones para este tipo de sueños en los que vemos a alguien que, desgraciadamente, ya no está.
Cerrar ciclos emocionales
La primera explicación posible al fenómeno, según expone para este medio Leticia Martín Enjuto, es que “soñamos con quienes ya no están” por “la necesidad inconsciente de cerrar ciclos emocionales”. Y es que “cuando la pérdida ha sido reciente o inesperada, la mente busca un espacio simbólico para decir adiós, reconciliarse o encontrar calma”.
Es como si, de cierta forma, el sueño llegara para ayudarnos a sanar, funcionando como “un puente que permite trabajar internamente para aceptar la nueva realidad”.
Un duelo no elaborado
Siguiendo en la línea del supuesto anterior, la experta nos asegura que es muy común que estos sueños aparezcan cuando “el duelo no está completamente elaborado”. Por eso, más allá de ese sueño repentino que aparece al poco tiempo de la pérdida, es posible que sigamos soñando con aquella persona que se fue años después del adiós.
En estos casos, explica Leticia Martín Enjuto, los sueños con personas fallecidas “pueden reflejar tristezas profundas, culpas no expresadas o arrepentimientos que la mente aún intenta procesar”. En este contexto, “la figura del ser querido fallecido” pasa a servir como “interlocutor de un diálogo interno que durante la vigilia puede resultar difícil o doloroso sostener”, y que nuestro inconsciente procesa de esta manera.
El papel de la nostalgia
Aunque las primeras interpretaciones de la psicóloga tienen que ver con la gestión del duelo y la pérdida, también nos afirma que más allá de este dolor, “estos sueños pueden expresar nostalgia y el anhelo de protección”.
A nivel inconsciente, “la persona fallecida a menudo representa un símbolo de seguridad, amor incondicional o apoyo, y en momentos de vulnerabilidad buscamos reencontrar esa sensación en el mundo onírico”, expone Leticia. Cuando tenemos este tipo de sueños, que son quizá menos dolorosos que los primeros, estamos ante una expresión inconsciente de “nuestra necesidad constante de conexión afectiva, que supera incluso la barrera de la muerte”.
Transformación personal
Aunque hay muchas formas de abordar el análisis de los sueños, el primero que lo hizo fue Sigmund Freud, de ahí que Leticia Martín Enjuto analice este tipo de sueños también desde una perspectiva más profunda, como la que nos ofrece el psicoanálisis. Desde este punto de vista, asegura, “soñar con alguien que ha muerto puede ser un signo de transformación personal”.
Y es que, a nivel inconsciente, “ese rostro conocido puede simbolizar el cierre de una etapa y el nacimiento de otra, ayudándonos a integrar cambios internos y a madurar emocionalmente en nuestro camino de vida”.
Más allá de la superstición
Sobre los sueños en los que aparecen personas fallecidas surgen muchas supersticiones. Hay quienes lo interpretan como visitas del más allá o encuentros paranormales. Pero la psicóloga Leticia Martín Enjuto despeja dudas aclarándonos que “científicamente, estos sueños no son mensajes o visitas sobrenaturales, sino interpretaciones simbólicas elaboradas por nuestro inconsciente”.
Desde una perspectiva neuropsicológica, cuando soñamos “el cerebro toma imágenes significativas para representarnos emociones complejas que necesitan ser escuchadas y comprendidas más allá de lo literal”, explica la psicóloga.
En cualquier caso, “cuando estos sueños son recurrentes o generan angustia”, podemos estar ante una señal de que algo va mal, pero nunca ante un evento paranormal. Si llegara a darse esta situación, la experta recomienda buscar “acompañamiento profesional”, dado que “un espacio terapéutico” puede ayudarnos a “explorar esos sentimientos pendientes, atender el duelo de forma saludable y facilitar la reparación emocional para que la persona pueda encontrar mayor tranquilidad y equilibrio”.
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