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Qué significa que una persona tenga la casa llena de plantas según la psicología

¿Tienes la casa llena de plantas? ¿Te parece que nunca son suficientes? Pues esto es lo que la psicología dice de ti, según la experta Leticia Martín Enjuto.

Todos conocemos a alguien que tiene la casa llena de plantas. Y si no lo conoces, es porque las amantes de las plantas eres tú. Se empieza comprando una suculenta, y se acaba con el salón lleno de colores, aromas y estas compañeras vegetales que mantienen el ambiente limpio y fresco. Pero, desde el punto de vista de la psicología, ¿qué significa esta pasión por las plantas?

Esta es la pregunta que, desde Cuerpomente, le hemos planteado a la psicóloga Leticia Martín Enjuto, que lo tiene muy claro. “Tener la casa llena de plantas suele ser algo más que una cuestión de simple decoración. Desde la psicología, esta práctica revela mucho más”, explica la experta. ¿Quieres saber qué dice de ti la psicología si estás enamorada de las plantas? Sigue leyendo para descubrirlo.

Autoconciencia y conexión

Lo primero que la psicóloga nos ha dejado claro con respecto a las personas a las que les gustan mucho las plantas es que suelen tener “una conexión muy profunda, tanto con la naturaleza como consigo mismas”. Y es que “para muchas personas, rodearse de vegetación es una forma consciente —y a veces inconsciente— de buscar tranquilidad, bienestar y equilibrio en un entorno personal, especialmente en un mundo que avanza rápido y puede generar ansiedad”.

Este punto es importante, porque como revela la experta, “está comprobado que la presencia de plantas en el hogar ayuda a reducir los niveles de estrés y ansiedad, en gran parte porque el color verde ejerce un efecto calmante en nuestro cerebro”.

De ahí que, quienes tienen mayor sensibilidad hacia su entorno, suelan decorar sus casas con plantas. Es una forma natural de generar “ambientes más saludables, ordenados y acogedores”, explica Leticia. Y es que, al llenar la casa de plantas, consiguen que su entorno “no solo sea bonito, sino que también refleje un equilibrio interior y una estructura emocional sólida”.

Paciencia y rutina

El cuidado de las plantas es exigente, rutinario y requiere de una gran paciencia. Gracias a pequeños esfuerzos realizados de manera constante, se consiguen grandes resultados. Pero requieren tiempo.

Esto es importante, nos explica la experta, porque, por un lado, “cuidar de las plantas introduce una rutina suave que favorece la atención plena y la responsabilidad, invitándonos a estar presentes y a alejar esos pensamientos negativos que tanto nos afectan en el día a día”.

Por otro, que seas capaz de mantener vivas tantas plantas refleja que tienes “una gran paciencia, que se refleja en la dedicación diaria al cuidado de cada hoja y brote”. Para la experta, es evidente que más allá del afán jardinero, “este acto simboliza muchas veces la necesidad de proteger, de estar en contacto con la vida y de crear un espacio de armonía personal”.

Beneficios psicológicos de la jardinería

Más allá de lo que esta atención y cuidado constante pueda reflejar de tu personalidad, Leticia Martín Enjuto nos explica que “la jardinería incluso es reconocida como una terapia natural que mejora la salud mental”, dado que la rutina y la paciencia que requieren pueden ayudarnos a gestionar mejor nuestras emociones.

Y es que sí, “el simple hecho de regar, podar o trasplantar plantas”, expone la experta, “puede funcionar como una vía para canalizar tensiones acumuladas, transformando el hogar en un refugio psicológico donde florecen emociones positivas”.

Aunque lo cierto es que la jardinería es terapéutica per se, y no solo por su resultado final. “Ver crecer una planta y ser testigos de su evolución es una fuente de satisfacción” asegura la experta, “y refuerza la autoestima, porque es como observar el fruto de nuestro propio esfuerzo y constancia”.

El día a día, el cuidado constante, también nos ayuda. Cuando empezamos a regar, podar, trasplantar o dedicar cualquier tipo de cuidado a nuestras plantas, obtenemos grandes beneficios psicológicos. “La jardinería favorece la restauración del sistema nervioso, reduce la presión arterial y ayuda a aliviar el agotamiento físico y mental”, enumera la psicóloga.

Contacto con la naturaleza

Hay otro factor clave que refuerza los beneficios de esta práctica, y que también nos da información valiosa de quien lo practica. Y es que, con el crecimiento de las ciudades y el traslado de la población a estos grandes núcleos urbanos, que no siempre están bien diseñados, a veces puede resultar difícil estar en contacto con la naturaleza.

Este contacto, cuyo beneficio está demostrado por la psicología, es esencial para la salud mental. El biólogo estadounidense Edward O. Wilson lo llamó “biofilia”, y es la tendencia innata del ser humano a buscar conexiones con la naturaleza y otras formas de vida. Buscamos mascotas, nos paramos a mirar pájaros por la calle y, sí, necesitamos que nuestro hogar tenga toques verdes para sentirnos en paz, como si un impulso ancestral nos dijera que eso significa que estamos a salvo.

En cualquier caso, tener plantas puede ser una buena forma de satisfacer esta necesidad. Y es que, concluye la psicóloga Leticia Martín Enjuto, el contacto natural que nos proporcional en “especialmente valioso en ciudades donde la conexión con espacios verdes queda tan limitada”.

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Publicado originalmente en Cuerpomente · Celia Pérez León