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La psicología confirma que las personas que siempre levantan la voz no son dominantes o más seguras

¿Eres de esas personas que siempre alza la voz? ¿Conoces a alguien que lo haga habitualmente? No, no se trata de una necesidad de dominar o imponerse, tampoco es una señal de seguridad. Lo que se esconde tras este rasgo puede ser algo completamente diferente.

La comunicación no está hecha solo de palabras. La forma en la que movemos las manos al comunicarnos, la entonación e incluso el volumen de voz que usamos aportan información y completan el mensaje que estamos intentando transmitir. El problema es que, de manera popular, hemos aceptado ciertos mitos sobre la comunicación no verbal que enturbian nuestra comprensión de los demás e incluso de nosotros mismos.

Por ejemplo, ¿por qué alguien sube el volumen de la voz durante una conversación? Solemos pensar que tiene que ver con una personalidad dominante, con mucha seguridad en uno mismo, o incluso con ciertos rasgos violentos. Pero lo cierto es que tender a levantar la voz podría no tener ninguna relación con estas cuestiones, sino que más bien lo hacen porque necesitan sentirse escuchadas. Así lo explica la psicóloga Leticia Martín Enjuto para Cuerpomente.

No te estás imponiendo

“Con frecuencia encuentro la creencia de que las personas que hablan más fuerte o levantan la voz de manera habitual son más seguras de sí mismas, más dominantes o tienen una personalidad naturalmente fuerte”, comienza Leticia cuando contactamos con ella para abordar la cuestión del tono de voz. ¿Son ciertas estas percepciones popularmente establecidas? Lo cierto es que no.

“En mi práctica clínica observo que esta conducta no siempre está relacionada con la confianza o el liderazgo”, continúa la experta. “En muchos casos, puede reflejar una necesidad profunda de sentirse escuchadas y reconocidas por quienes las rodean”.

Lo cierto es que la comunicación humana no depende únicamente de las palabras, sino también del tono, el volumen y la forma en que transmitimos nuestros mensajes. Por eso, cuando una persona eleva constantemente la voz, es posible que lo haga porque, consciente o inconscientemente, está intentando aumentar el impacto de lo que dice. Y lo hace, explica Martín Enjuto, porque “siente que sus opiniones, emociones o necesidades no reciben suficiente atención”.

Necesitas ser escuchado

Esa podría ser, por tanto, la primera interpretación clave de este fenómeno. Quien alza la voz quizá siente que nadie le escucha. Y esto, por supuesto, es esencial para cualquier persona.

“Diversas teorías psicológicas señalan que la necesidad de ser escuchado es una motivación básica en las relaciones humanas”, explica Leticia. “Todos buscamos sentir que nuestras ideas tienen valor y que nuestras experiencias son comprendidas por los demás. Cuando esta necesidad no se satisface de manera adecuada, algunas personas pueden recurrir a formas más intensas de comunicación para captar la atención”.

En muchos casos, levantar la voz no es una señal de poder, sino de frustración. La persona puede percibir que sus mensajes son ignorados, minimizados o interrumpidos con frecuencia. Como resultado, aumenta el volumen con la esperanza de que finalmente los demás presten atención a lo que intenta expresar.

Experiencias tempranas

Aunque la frustración y la necesidad de ser escuchados se encuentran entre las interpretaciones más habituales de este fenómeno, lo cierto es que no son la única posibilidad. Como nos explica Leticia Martín Enjuto, también debemos considerar el papel que juegan las experiencias tempranas en la forma en la que nos comunicamos.

“Algunas personas crecieron en entornos donde era necesario hablar más fuerte para hacerse notar dentro de la familia o donde las conversaciones estaban marcadas por constantes interrupciones. Con el tiempo, este patrón puede convertirse en una forma habitual de comunicación, incluso cuando ya no es necesaria”, expone la experta.

¿Y si es inseguridad?

Como tercera explicación posible a este fenómeno, Leticia Martín Enjuto nos sorprende con algo que parece casi contraintuitivo. Alzar la voz no solo no es un signo de alta seguridad, sino que podría ser una señal justamente de lo contrario: de una gran inseguridad emocional.

“La inseguridad también puede influir en este comportamiento”, afirma la psicóloga. “Contrario a lo que muchos piensan, algunas personas elevan la voz precisamente porque no se sienten completamente seguras de que sus argumentos sean valorados.

El aumento del volumen puede funcionar como una estrategia inconsciente para compensar dudas internas o el temor a ser ignoradas”.

La comunicación efectiva

Tanto si eres de esas personas que suele alzar la voz como si eres de quienes observan este fenómeno desde fuera y con cierta curiosidad, lo importante es comprender que la capacidad de comunicarse de manera efectiva no depende de quién habla más fuerte, sino de quién logra expresar sus ideas con claridad y escuchar a los demás.

“Las personas emocionalmente ajustadas suelen adaptar su tono de voz a cada situación en lugar de recurrir constantemente a la intensidad”, nos explica Leticia Martín Enjuto. “Además, cuando alguien levanta la voz de forma habitual, no siempre consigue el efecto deseado. Aunque pueda captar atención de manera inmediata, también puede generar incomodidad, resistencia o distanciamiento en quienes escuchan”, añade.

Quizá, por tanto, sea hora de empezar a moderar ese tono de voz y buscar otras estrategias más efectivas para comunicarnos. O, en caso de que observemos desde el otro lado, ofrecer a la persona un espacio seguro en el que pueda sentirse escuchado y validado.

Publicado originalmente en Cuerpomente · Celia Pérez León